Estaba en los brazos de Osiel, con mi cuerpo expuesto, pero a pesar de mi vulnerabilidad, ninguno de los tres alfas me miraba de forma indebida, sus ojos estaban fijos en mi rostro, como si estuvieran tratando de leer mis pensamientos y mis emociones.
Me sentí extraña, como si estuviera en un sueño, por un lado, estaba el recelo y la desconfianza que sentía hacia ellos, me habían hecho tanto daño en el pasado, me habían lastimado de tantas maneras. ¿Cómo podía confiar en ellos ahora? ¿Cómo podr