Esa noche fue la primera en toda la vida de Alana que no soñó con las atrocidades que padeció a manos de quienes debían cuidarla, tampoco tuvo sueños húmedos con sus Alphas amándola, esa noche Alana soñó con su loba, se veía a sí misma corriendo por el bosque, rápida, audaz, como una llamada danzando a través de la espesura verdosa, se sintió completa y realizada más al ver a tres pequeños lobos color cobrizo, corriendo tras ella, aún mejor al divisar a sus tres Alphas negros aullándole a su lu