Al día siguiente, Adriana se despertó completamente desorientada. El cabello de su nueva empleada estaba extendido sobre la almohada adyacente. Olía a limpio, como a flores, con un toque de vainilla. Ambos estaban desnudas y ni siquiera podía recordar cómo habían terminado allí. —Buenos días, preciosa — susurró, abrazando a Adriana para darle un profundo beso con lengua que la derritió. Por un fugaz momento, la joven esposa pensó que si esa mujer tuviera pene, sería perfecta. — Es muy temprano para desayunar, pero tengo hambre de algo más — dijo la joven con un tono sensual al que Adriana no pudo resistirse. Sin decir nada, la abrazó y apoyó su rostro en su pecho desnudo antes de colocar un pecho en su boca… Dios, esa boca, pensó Adriana mientras la lengua de la muchacha se curvaba eróticamente alrededor de uno de sus pezones. — Mmm, qué delicioso. ¿Te gusta,Adriana? Me gusta que seas tan pequeña y maleable — dijo de repente, antes de mirarla con los ojos entrecerrados. Y el comentari