Dante regresó a casa después de una larga jornada de trabajo, ansioso por encontrarse con su amada Adriana y su hija Catalina. La casa estaba tranquila y silenciosa mientras caminaba por los pasillos hacia la habitación principal. Al abrir la puerta, se encontró con una escena que lo dejó completamente desconcertado. Adriana estaba de pie junto a una mujer joven y desconocida, de cabello rubio y ojos penetrantes. La intrusa sonrió coquetamente mientras fijaba su mirada en Dante. La tensión en l