Narrador omnisciente
Lisa despertó en una habitación que no era la suya. Durante un par de segundos se quedó mirando el techo blanco, tratando de ubicarse. Todo a su alrededor era demasiado grande, demasiado elegante. Cortinas gruesas que apenas dejaban pasar la luz, muebles oscuros, el brillo de los detalles dorados, el olor a madera recién encerada mezclado con un perfume tenue, masculino. Entonces lo recordó: Tyler le había ofrecido quedarse allí. Y ella no encontró fuerzas para decirle que