Narrador omnisciente
La madrugada se estiraba en un silencio espeso, tan profundo que incluso los relojes parecían temer romperlo. Las luces del hospital permanecían encendidas, bañando la sala de espera en un resplandor pálido y artificial. Lisa estaba recostada sobre el brazo de Cristian. No recordaba en qué momento había cerrado los ojos; simplemente, el cansancio la había vencido.
Tenía la cabeza apoyada en su hombro, los dedos entrelazados con los de él sin darse cuenta. Su respiración er