Lisa
Entré al aula temprano, antes de que llegara cualquiera. Todo estaba en silencio, los pupitres alineados, las sillas vacías, el aire cargado del olor a libros y tiza, y la luz del sol entrando por las ventanas, dibujando sombras en el suelo. Mi corazón latía un poco más rápido de lo habitual, y un escalofrío recorrió mi espalda al pensar que él estaría aquí. Y sí, ahí estaba, detrás de mí, silencioso y seguro, su presencia llenando el espacio vacío sin siquiera moverse demasiado.
—Hola, bu