La Rusa estaba sentada en un sillón caro, en una sala de piso reluciente y paredes cubiertas de cuadros abstractos, pero su rostro estaba lejos de transmitir calma. La televisión frente a ella mostraba una y otra vez los resúmenes del partido: Lautaro, con la camiseta número 10 de San Martín, gritaba su cuarto gol, se llevaba las manos a la cara, y luego señalaba al cielo. El locutor chileno no dejaba de repetir: “¡Es un fenómeno este chico argentino, Lautaro Díaz, el héroe del partido! ¡Qué ma