Mundo ficciónIniciar sesiónAri y Carla se miraron la una a la otra, sorprendidas.
— Entonces… ¿son novios?— inquirió la pelinegra, mirando a Jed, a unos metros de nosotras.
Asentí, sonriendo.
— Dios, Jade— Carla me saltó encima, estrechándome entre sus brazos—. Me alegro mucho por ti— felicitó sinceramente.
Había esperado a un momento en el que estuviésemos solas las tres para contarles lo que había pasado dentro del almacén, junto al callejón, y ya les había dicho.
Después de salir del Ca







