Pasaron unos días y Romero me llamó para avisarme que ya Arturo había firmado el divorcio y que solo quedaba esperar a que nos fuera entregada la resolución definitiva.
He de confesar que sentí algo de pesar y no por el hecho de separarme de él, es que no deja de ser un fracaso. Intentar algo y que no salga bien es eso, un fracaso y yo no estaba acostumbrada a eso, jamás fracasé en nada y venía a ser justo esto lo que me daba para abajo.
—Mandy —escuché su voz llamarme desde la entrada, yo estab