Axel sale del baño cargando a Miriam, cuya respiración aún es entrecortada pero ahora más regular, agotada por el estrés del ataque anterior. Camina por la habitación, ignorando el charco que dejan a su paso. Kaila los espera justo en la puerta, los ojos de la anciana se ilumina cuando ve que el la lleva en brazos, la pila de ropa seca y varias mantas gruesas de lana en los brazos. Se acerca con su mirada experta evalúa la situación física de Miriam, asiente y con voz práctica pero suave,di