Capitulo 43

Axel cruzó el umbral de la cabaña con la misma precaución con la que había caminado por el bosque. Los cuatro hombres apostados en afuera de la cabaña, esperaron a su jefe. Sin una palabra, se dirigió directamente a la habitación de Miriam.

La depositó con infinita suavidad sobre la cama, arropándola con la manta. Se inclinó y dejó un beso tan leve como el aleteo de una mariposa en su frente. Ella murmuró algo ininteligible en sueños, una sonrisa fugaz tocó sus labios, y Axel supo que, por ahor
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