CAPÍTULO 63.
Capítulo 63
El pequeño apartamento alquilado olía a humedad y a productos de limpieza baratos, un contraste violento con el aroma a sándalo y flores frescas del penthouse que había sido su hogar durante un año y medio.
Sofía observaba a Gael dormir en una cuna portátil. El niño se veía tan pequeño, tan indefenso ante la maquinaria de guerra que Miguel había desatado.
El sonido del celular vibrando incesante sobre la mesa la sobresaltó. Era Anna.
—Sofi, por favor, dime dónde estás —la voz de Ann