CAPÍTULO 59.
Capítulo 59
El silencio que siguió a la pregunta de Miguel fue tan denso que Sofía sintió que le faltaba el aire. Gael, ajeno a la tormenta, comenzó a removerse en sus brazos, soltando un pequeño quejido que rompió la tensión.
Miguel dio un paso adelante, intentando cerrar la distancia, pero Sofía retrocedió de golpe, golpeando la maleta contra la pared del vestíbulo.
—No te acerques, Miguel. Ni un paso más —advirtió ella con una voz que temblaba de puro odio.
—Sofía, por favor, mírame. Tenemos