CAPÍTULO 56.
Capítulo 56
La oscuridad del cuarto de servicio fue interrumpida por la luz blanca de la pantalla del celular. Andrea sostuvo el celular con una mano, mientras con la otra acariciaba distraídamente el borde de una jeringa vacía que descansaba sobre su escritorio.
—Diga, señora Melissa —susurró Andrea, con su voz calmada.
—¿Cómo va todo en esa casa? —la voz de Melissa sonaba rígida, cargada de esa impaciencia que la caracterizaba—. No tengo todo el día para esperar resultados, Andrea. La inversi