CAPÍTULO 44.
Capítulo 44
El trayecto hacia la mansión de Melissa fue un recorrido de furia ciega. El único sonido era el rugido del motor y su propia respiración, pesada y rítmica, como la de un depredador que se prepara para el impacto. Al llegar, no esperó a que el servicio le abriera. Empujó las puertas dobles de la residencia Ríos con una violencia que hizo vibrar los cuadros de la entrada.
Melissa lo esperaba en la biblioteca, rodeada de estanterías de caoba y el aroma a tabaco viejo y perfume caro.
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