CAPÍTULO. 43
Capítulo 43
El descenso en el ascensor privado se sintió como una caída libre hacia el abismo. El indicador de pisos bajaba con una rapidez vertiginosa, pero para Sofía, cada segundo era un recordatorio de la soga que Diana acababa de anudar alrededor de su cuello.
Miguel no la soltaba. Su mano en su cintura era una garra de hierro, un recordatorio de que, aunque él la protegía del mundo, ella seguía siendo prisionera de sus propios secretos.
Al llegar al vestíbulo, el despliegue fue inmed