CAPÍTULO 45.
Capítulo 45
El silencio que siguió a la tormenta en el penthouse no era de paz, sino de una pesadez asfixiante. Las luces de la ciudad, que se filtraban por los ventanales de piso a techo, proyectaban sombras alargadas y distorsionadas sobre el suelo, como si los secretos de la casa hubieran cobrado vida propia.
Miguel se había retirado al rincón más oscuro de la sala, con un vaso de cristal en la mano que no se molestaba en beber, simplemente observando el líquido como si en él pudiera encontr