CAPÍTULO 124.
Capítulo 124
El muelle estaba inusualmente tranquilo para ser mediodía. El sonido del agua golpeando los pilares de madera era el único ruido constante, marcando el ritmo de un reencuentro que ninguno de los dos había buscado.
Andrea estaba allí, sentada en el banco de madera, con una postura que marcaba su derrota. No había rastro de la mujer que, meses atrás, desafiaba a cualquiera con una mirada altiva, cargada de arrogancia. Ahora, era solo una mujer deslucida, vistiendo ropas que le quedab