CAPÍTULO 118.
Capítulo 118
El penthouse se sentía como una tumba. Miguel recorrió la habitación una vez más, tocando la ropa de Sofía, lo que le confirmaba que, aunque ella no se hubiera ido de forma definitiva, la confianza se había roto en mil pedazos.
Se dejó caer en el sofá, con la caja que llevaba sobre sus rodillas. El silencio era ensordecedor. Se llevó las manos a la cabeza, tratando de respirar, pero el aire se le quedaba atrapado en los pulmones.
"¿Qué he hecho?", se preguntó.
La respuesta, cruda