Octubre llegó como siempre.
Con intención.
Sin la indecisión de septiembre, que aún no se decidía entre verano y otoño.
Octubre ya se había decidido.
Octubre estaba completamente comprometido con su propósito.
Lo notó la primera mañana del mes.
La ventana este dejaba pasar una luz diferente.
No el dorado de septiembre.
Algo más serio.
Más bajo.
Más honesto sobre el ángulo en el que entraba.
Se recostó y sintió la diferencia.
Las paredes la captaron y la sostuvieron, y la habitación lucía como e