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Despertó sabiendo que era una mañana importante, sin saber por qué.
No era la ventana que daba al este.
No era el anillo en su mano.
No era nada en concreto.
Solo la cualidad de la mañana.
La cualidad particular de un día que había decidido que iba a importar.
Se quedó tumbada bajo la luz de octubre.
Miró al techo.
Pensó en el año pasado.
No en orden cronológico.
No de la forma organizada en que a veces lo pensaba.
Solo la textura.
La sensación particular de un año que lo había exigido todo.
El