—Gracias por venir tan temprano —dijo la oncóloga, guiándolos hacia su oficina privada, su expresión profesional pero cálida de una manera que Mara había aprendido a confiar durante las últimas semanas, sus pasos rápidos pero nunca apurados por los pasillos silenciosos del hospital.
—Qué necesitábamos discutir —preguntó Dominic, sentándose junto a Mara frente al escritorio de la doctora.
—Es sobre el protocolo de quimioterapia —dijo la doctora, abriendo una carpeta gruesa llena de resultados