MARCOS
Conocí a Carmen Vargas hace siete años.
Cena de empresa. Yo, el hijo del socio de mi padre. Ella, al otro extremo de la mesa, con una copa de vino que no tocaba y un broche en la solapa con forma de libro.
Habló de su hija media hora. Mi hija es abogada. Mi hija trabaja demasiado. Mi hija no sabe pedir ayuda.
No presumía. Constataba. Como quien dice que llueve.
Seis meses después conocí a Elena. No le dije que conocía a su madre.
¿Por qué?
Porque quería que Elena me contara esas