ELENA
A las nueve me pongo el abrigo negro.
El que uso en los juicios cuando quiero que entren y me vean antes de oírme.
Marcos está en el salón. De pie. Brazos cruzados. Mandíbula apretada. Esa cara de he decidido algo y no te va a gustar.
«Voy contigo.»
«No.»
«Elena—»
«Dijo sola. Si llego con alguien, cambia las reglas.»
«No sabes qué reglas tiene.»
«Tú tampoco.»
Cojo el bolso. La cremallera hace ziiip. Compruebo el móvil: 94%. Marcos sigue sin moverse.
«Si algo sale mal no hay nadie para sac