ELENA
A las siete cojo el metro a Vallecas.
No dormí. No me cambié. Agua en la cara. Abrigo encima de la ropa de ayer. El rímel corrido todavía en la toallita.
Hay cosas que no esperan a que te peines.
Mi madre abre antes de que llame. Como anoche. Como si llevara horas en el pasillo.
Me mira la cara. Da un paso atrás. Sin decir nada.
«Entra», dice.
El piso huele a café. De cafetera, no de cápsula. Lo hizo cuando colgué a las dos. Lleva cinco horas con el café hecho. Eso también lo anoto. Eso t