Se masajeó la cabeza viéndose exhausto.
—Se… Señor, quisiera ir a ver a Ximena, ¿Se puede?
Preguntó Esteban tratando de salir de ahí.
Sergei asintió y antes de que pudiera salir de ahí, se escuchó la voz de Sergei.
—Continua como hasta ahora, sin importar el medio aleja al inepto de los pensamientos de mi hija.
Con suficiencia y confianza Esteban asintió y salió de la habitación. Al fin solos, Sergei se dirigió a Carlos.
—Eres lo suficientemente inteligente como para entender parte