Gergen con su mente retorcida malinterpreto la situación.
—Si quieres quedártela adelante. Cuando te aburras, puedes dejársela a tus hombres.
Con una sonrisa torcida, Kyle tenía unas inmensas ganas de romperle la boca debido a la repulsión. Pero hizo lo posible y no mostró nada hasta salir de su oficina.
—Es asqueroso.
—Confiamos en usted señor.
El hombre grande, de cabeza afeitada y mirada aterradora, se veía muy curioso tratando de darle apoyo como si fuera un polluelo. Kyle se despei