Capitulo 25

Ximena tragó y se retorció ante su tacto, pero debido a que aún estaba dentro de ella, la sensación fue un más estimulante.

—¡Ah! No… No hagas eso… ¡Ah!

Se comenzó a mover nuevamente, sintiendo como entraba y salía él mismo con su mano. Debido al estímulo, las paredes de Ximena se contraía fuertemente en contra de su voluntad.

Con dificultad, apretó los dientes y comenzaron las embestidas enserio.

Ximena no supo cuántas veces ni en cuántas posiciones había sido colocada, de lo único que
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