Ella simplemente correspondió y lo siguió.
—¡Es verdad! ¿La señora hizo todo esto?
Ximena que estaba subiendo las escaleras jaló de regreso debido a que Lucas no la había soltado y vio los rostros de los chicos sonrojados y emocionados.
Desde que había llegado a la mansión no le había prestado atención a nadie más que a Lucas, los demás eran casi tratados como muebles o un ornamento.
Lo cual la hizo sentir culpable. Eran seres humanos que vivían y sentían.
Con una sonrisa habló mi