Capítulo 21. Calor súbito.
—Si te parece bien, prepararé algo fácil para cenar —propuso ella amablemente.
—No, tranquila, Catalina. Hoy creo que tengo la excusa ideal para ir al pueblo y comer fuera —respondió él.
—Perdón, seguro que no estás acostumbrado a comidas sencillas —comentó ella. Catalina solo tenía huevos, jamón, lonchas de cerdo ahumado y pan.
—No dije lo correcto, iremos a cenar al pueblo, quiero festejar que tenemos a una de las mejores creadoras que he conocido —elogió Francesco a la joven.
—Soy una alumna