Capítulo 128. Nerviosismo.
Catalina no tuvo que escuchar a Francesco dos veces. La urgencia en su voz era más que suficiente.
Sin perder un segundo, cortó la llamada y, con el corazón latiéndole a mil, esperó ansiosamente el mensaje de Francesco con la nueva dirección. Apenas llegó la notificación a su móvil, se movió con una eficiencia sorprendente.
Rápidamente, trasladó a Giulia a una nueva casa de seguridad que no estaba muy lejos de su ubicación actual, asegurándose de que estuviera a salvo y bien atendida.
Sin embar