Capítulo 120. Un refugio en sus brazos.
Los días siguientes se convirtieron en una bruma para Francesco, una secuencia borrosa de eventos que lo agotaban. Tenía que aguantar la presencia constante del impostor en su casa, fingiendo normalidad, lo que le resultaba cada vez más insoportable.
A esto se sumaban los encuentros fuertes y tensos con su padre, llenos de discusiones y desacuerdos que lo dejaban exhausto. Por todo esto, agradecía enormemente a Lucía que, al menos, se hubiera llevado a su madre de paseo.
No tenía ni la menor id