Aliana
La sala burbujea en el momento en que entro. No de forma ruidosa, sino con una calidez como la de un espacio que sabe que está a punto de albergar algo bueno.
—¡Aliana!
La voz de Jenna atraviesa todo. Se me echa encima antes de que pueda procesar lo que ocurre; sus brazos me rodean con fuerza, riendo, irradiando un nivel de energía que parece haberse acumulado todo el día solo para mí.
—Te ves ilegal —dice, apartándose lo justo para mirarme de arriba abajo—. ¿Rojo? ¿Rubia? ¿Intentas mat