ALIANA
King odia las mañanas.
Corrección: King odia cualquier cosa que signifique cambio.
Lo sé porque en el momento en que le digo que vamos a su nueva escuela, deja de masticar su cereal y me mira como si lo hubiera traicionado personalmente.
—No —dice.
Me mira fijamente a los ojos y lo dice como si fuera mi jefe.
Bebo mi café lentamente, observándolo sobre el borde de la taza. —Buenos días para ti también, cariño.
Él añade, cruzándose de brazos: —No quiero una escuela nueva, mami; quiero mi