ALIANA
Mi móvil suena en el momento en que ocupo el asiento del conductor, viendo a Collins entrar en su coche personal con Grace después de que les pidiera algo de espacio personal. No tengo que mirar para adivinar quién es.
—Jenna —digo al contestar, sonando ya cansada.
—Oh, gracias a Dios —susurra ella—. ¿Estás viva?
—Apenas —río débilmente.
—¿Quemó la escuela? ¿Mordió a alguien? ¿Se declaró rey del patio?
—Nada de incendios —repito, encendiendo el motor—. Nada de mordiscos. Una pequeña exhi