MICHAEL
La casa se siente más pequeña en el momento en que las puertas se cierran. Vanessa se quita los tacones de un golpe y empieza a hablar antes de que yo siquiera haya soltado las llaves.
—Me avergonzaste —espeta—. Te quedaste ahí parado y dejaste que ella me humillara.
Me aflojo la corbata lentamente. —Tú insultaste a su hijo.
—Y dejaste que me abofeteara.
La miro. Realmente la miro. —Te lo ganaste.
Sus ojos brillan con furia. —Se suponía que debías defenderme.
—Defendería el sentido comú