Por largo rato, Mike miró embelesado el rostro dormido de Maggie, que no se percató de que Claire estaba detrás de él, reclinada sobre el marco de la puerta. Cuando este dio la vuelta, se sorprendió ante su presencia.
—¡Cielos! —exclamó sobresaltado—. ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
—No mucho —respondió mientras caminaba hacia él—. Realmente no quería asustarte y que Maggie se despertara.
Tal observación hizo palidecer a Mike, que de inmediato se dirigió a la cuna para revisar que la bebé no se hu