Cuento feliz
—Érase una vez un niño cuya cabellera era bastante rojiza. Todos en la escuela se burlaban de él al decirle que era una “zanahoria”, lo cual hacía llorar al niño. El único consuelo que tenía era quedarse en el taller de su padre, donde aprendió a fabricar muebles maravillosos, tan finos y delicados, que muchas personas en la ciudad venían al taller, interesados en conseguir uno de ellos. Con el tiempo, el chico creció y se volvió en un apuesto hombre, pero debido al miedo de ser rechazado por lo