En una finca ubicada a las afueras de la ciudad, Maddie se encontraba estresada lidiando con la organización de la boda, ansiosa por tener todo listo antes de la ceremonia.
—¿Qué pasó con las flores? ¡Hace rato pedí que las acomodaran en su sitio! —preguntó severamente.
—Lo siento, señorita Scott. Justo acaban de llegar —respondió uno de sus ayudantes.
—¡Por favor! Apúrense a colocarlas, ya pronto llegarán los invitados y esto tiene que estar listo —ordenó con agitación, para luego dirigirse