No fue real.
Alexander.
Estaba desconcertado con lo que estaba pasando. ¿Cómo habíamos llegado hasta mi habitación?, ¿Daría, tenía ese tipo de poder? Todas esas preguntas quedaron a un lado, cuando vi la espectacular vista enfrente de mí.
Daría llevaba puesto una diminuta braga roja y sus pechos grandes y redondos estaban al aire.
Su piel blanca brillaba mientras era iluminada por la luz de la luna que se colaba por la ventana. Era la cosa más hermosa que nunca había visto.
Lentamente, bajó su braga dejándo