He aquí a su luna.
Daría.
El festín terminó sin contratiempos, después de casi diez años. Por fin podía estar tranquila y disfrutar de mi familia y sobre todo de la compañía de mi compañero. Alexander estuvo descansando por varios días, en lo que se recuperaba del todo.
Por supuesto, no me separé de él en ningún momento, habíamos estado separados por casi diez años, así que estar lejos el uno del otro no era una opción.
Dos semanas, Alexander y yo nos fuimos de viaje. Su padre y el mío se quedaron a cargo de la