Ataque.
Alexander.
Y hay estaba ella, más hermosa de lo que imaginaba, todo en ella gritaba poder.
Mi corazón corría desenfrenado, había deseado tanto que volviera que ahora que estaba enfrente de mí, me parecía tan irreal.
Escucharla, reclamarme y proclamarse luna de la manada, me hizo sentir tan pequeño, ella tenía el valor que yo no tuve en muchas ocasiones y estaba orgulloso de ella.
—¿Por qué tardaste tanto?—dije al borde del llanto.
Ella se acercó a mí y acaricio mi melliza, sus ojos me