Apartamento de Andrea Rossi. Salón principal. Tres horas después.
Andrea salió de la habitación con pasos silenciosos, cerrando la puerta tras de sí con un cuidado casi reverente. Se detuvo un momento en el pasillo, apoyando la frente contra el marco de la puerta, sintiendo el peso de las últimas horas sobre sus hombros. Dalia está durmiendo. Por fin. Pero su cabeza no descansa. Y la mía tampoco.
Caminó hacia el salón, donde la luz tenue de las lámparas proyectaba sombras alargadas sobre las pa