Fiscalía. Bien entrada la mañana
El pasillo de la fiscalía olía a café recalentado y a papel de impresora. Maite Torres caminaba con la carpeta del caso Loren bajo el brazo, esquivando a los pasantes que murmuraban en los pasillos. Llevaba demasiados días sin dormir bien. Hacía tres que le daba vueltas a la misma pregunta, una y otra vez, como una noria atascada:
¿Quién está moviendo los hilos?
Cerró la puerta de su despacho y dejó la carpeta sobre la mesa. La abrió. Las fotos de los extractos