Punto de vista de Mariana
Avancé por el patio agachada, con la mirada fija en el edificio que tenía delante. La lluvia era intensa y constante, golpeando el suelo con tanta fuerza que difuminaba todo a unos pocos metros de distancia. El agua me corría por la cara, goteaba de mi barbilla y empapaba mi chaqueta hasta que la tela se me pegaba a la piel. La lluvia me beneficiaba. Las cámaras tendrían dificultades para captar cualquier movimiento nítido a través del aguacero, y los guardias no querr