Punto de vista de Mariana
Ese era su estilo. Impecable. Oculto. Controlado. Una instalación que no figuraba en ningún mapa, dirigida por personas que oficialmente no existían, donde retenían a un niño que nadie debía encontrar.
Empecé a registrarlo todo. Puntos de entrada. Posiciones de los guardias. Ángulos de las cámaras. Horarios de las patrullas. Los intervalos entre rotaciones. Cada detalle se guardaba en un archivo que crecía con cada hora que pasaba.
No dormí ese primer día. Apenas comí.