Punto de vista de Mariana
Un guardia dobló la esquina, caminando despacio, con la cabeza gacha, revisando algo en su teléfono. Llevaba el arma colgada al hombro y la postura relajada. No buscaba a nadie. Simplemente terminaba su turno.
Me deslicé por la puerta más cercana, un cuarto de mantenimiento, y la cerré lo justo para dejar una pequeña abertura. El espacio era estrecho, lleno de productos de limpieza y fregonas industriales. Me pegué a la pared, conteniendo la respiración, escuchando.
Lo