Punto de vista de Mariana
La habitación permaneció en silencio un buen rato después de que Dimitri me dijera que hablara. El único sonido era el leve y rítmico chirrido de Michael apretando la pelota antiestrés.
Miré la superficie fría y limpia del escritorio de Dimitri. Luego a Michael, que me observaba absorto, sin balancearse. Luego volví a mirar a Dimitri. Su expresión era neutral, expectante.
"Solía hackear", comencé. Las palabras me parecieron demasiado simples para el desorden que repres