La observó atentamente. —Olvidas tus lecciones. La historia. Los protocolos. Las cosas que te he enseñado desde que tuviste edad para hablar.
—Estoy intentando recordar.
—Dudas cuando hablas. Tropiezas con palabras que antes decías sin pensar.
—Tengo cuidado.
—Estás insegura.
Ella negó con la cabeza. —No.
—Sí —dijo él.
Silencio. Su respiración se aceleró, su pecho subiendo y bajando en oleadas rápidas y superficiales. Podía ver el pánico acumulándose detrás de sus ojos, la necesidad desesperada